miércoles, 25 de octubre de 2017

A PIÑATA Relato

Relato de una fiesta singular

A Piñata de Gresande-Cristimil

3 de marzo de 1936. 

Ha amanecido un día frío pero despejado. Parece que las cuarenta y ocho bombas de palenque lanzadas la noche anterior, este año desde el Campo de Gresande o les veinticuatro lanzadas esta mañana desde el campo de Mato han conseguido alejar las pocas nubes que asomaban sobre A Goleta. Este año a los de Cristimil les toca ser los anfitriones. Deberán recibir a los de Gresande en A Goleta.


Gaspar de Vales, con el uniforme del batallón de Cazadores de Melilla, que utilizó en algunas ocasiones en la Piñata en la que en siete ocasiones ejerció de general de Gresande.

Son las doce de la mañana. En el Campo de Gresande empiezan a reunirse los mozos y los caballeros que van a formar parte de la comitiva que va a acompañar al general de los de Gresande, José González García (Pepe de Gamalliño), que por segundo año comanda a los de Gresande.

A la misma hora más o menos, en el Campo de Mato, los de Cristimil se reúnen con su general, que como los dos años anteriores es Jaime, el más pequeño de los González Peña de Quintá. Su hermano Jesús, otro de los cuatro hermanos que habían ejercido de generales de Cristimil a lo largo de los años veinte, ha llegado temprano desde Filgueira, para acompañar a su hermano.

Los músicos de la banda de Gresande-Sanxurdo se han dividido para acompañar a ambos cortejos. Acompañando en la bajada hasta A Goleta a los de Gresande irán los músicos de Gresande, O Souto, Soutullo, Anseán, Oleiros, Vilela, Outeiro, Barcia, Ramil y Vales. A los de Cristimil se unirán los de Porreiros e Insua de Gresande y los de Prado, Bendoiro y Noceda, para subir con Jaime González Peña y su séquito hasta A Goleta.

En A Goleta, desde las diez de la mañana, están ya, convenientemente instalados, cinco carros taberna que sirven vino y alguna pitanza a los que van llegando para participar en el festejo. También tres rosquilleiras ofertan rosquillas y otros chuches que hacen felices a la chiquillreía.

 A las doce y media de la mañana, ya se nota animado el campo de A Goleta. La banda de A Penela ha hecho su entrada en el campo de A Goleta con los compases del Gato Montés. Con ella llega un grupo de festeros, montados unos en bien cuidadas caballerías y otros andando, muchos disfrazados de los diferentes oficios para participar activamente en la fiesta. Habían salido de Lalín temprano. En Donramiro se les unió la banda de A Penela con algunos festeros. Por el camino se les fueron uniendo después festeros de las parroquias de Botos y Donsión, que también participaban asiduamente en la Piñata, que por Pontemoas y Porreiros llegaban a A Goleta. En ese grupo llegaban entre otros la pareja de la Guardia Civil, el alcalde de Lalín Manuel Ferreiro con algunos de sus concejales, Carrón (el de la imprenta), que por la tarde vestido de fraile y subido a uno de los barriles de una de las tabernas pronunciaría en gallego un hilarante y desaprensivo sermón contando las buenas venturas del San Carnaval.

En el campo de Gresande se estaba formando un importante cortejo. Los músicos de las aldeas vecinas habían llegado bien acompañados de los vecinos que querían participar de la fiesta. Disfrazados con sus trajes militares los que iban a formar el escuadrón del general de Gresande, o vestidos con la indumentaria adecuada o aperos propios de cada oficio los que iban a representar a los artesanos de las diferentes profesiones.

Habían llegado algunos de los anteriores generales de Gresande. Con Gaspar Medela de Vales, que había desempeñado el papel de general de los de Gresande durante varios años de los años veinte, los festeros de Vales y Ramil. Con los de Vilar venía Elias de Nogueira, que de soltero había subido varios años con los de Cristimil y desde que se casó para Vilar entraba con sus amigos desde Vales. Los de Soutullo, Anseán y Oleiros habían entrado con mi tío abuelo Manuel do Souto, que también había dirigido a los de Gresande los últimos años de la década de los veinte. Los que venían de Barcia, Alfonsín, Rivela, Outeiro, Vilela y Vilatuxe, como ya era costumbre, con Florentino de Gamallo a la cabeza, fueron los últimos en llegar. Los de Gresande habían ido llegando, en pequeños grupos, al campo uniéndose a los festeros.


Guerrera que vestía Elías de Nogueiras en la Piñata que su hija Lola conserva en su casa de Vilar

Pepe de Gamalliño había mandado sacar de su casa, para invitar a sus acompañantes, dos botellas de aguardiente, cuatro botas de vino, una cesta de rebanadas de pan, una fuente de torreznos recién tostados y otra de rodajas de chorizos fritos.

Cesáreo Areán do Cachafeiro de Insua que había dirigido a los de Gresande en los primeros años treinta con los músicos y los festeros de Insua había bajado a Mato para subir con los de Cristimil y su general Jaime González Peña a A Goleta. Los de Porreiros con los de Cristimil, con Francisco da Cima, habían llegado también al campo de Mato. Con Manuel de Carreira y con José da Barreira, generales otros años de Cristimil, habían llegado los de Sanxurdo y los de Gondufe y A Barreira. A Mato habían llegado también, muchos, convenientemente disfrazados, festeros de Prado, de Bendoiro, de Noceda, de Taboada, de Cortegada e incluso de Silleda que se habían unido al cortejo de Cristimil para subir a La Goleta.

Jaime había llegado a un acuerdo con Celso, el de la taberna, para que sacara, para invitar a los de su comitiva, algunas botas de vino, pan y compango para que el camino se hiciera llevadero.

Como a la una de la tarde los de Gresande estaban preparados para bajar. Lanzaron las seis bombas de palenque que era la señal de que estaban listos. No habían pasado ni cinco minutos y lanzando sus sies bombas los de Cristimil comunicaban que estaban saliendo hacia A Goleta. En diez minutos estarían preparados para recibir a los de Gresande que tardarían un poco más en llegar.

Jaime, este año, estrenaba cabezal y silla de montar para su yegua castaña de seis pies de altura, elaborada para la ocasión por el alabardero de Prado. El vestía camisa blanca de hilo, pantalón de terciopelo negro muy ajustado, una guerrera de paño negro adornada con ribetes dorados, con botones de metal dorado tanto en la botonadura como en los bolsillos, con ojales abiertos bordados con hilo también dorado, galonada en las hombreras y con diferentes condecoraciones colgando de su pechera. Cubría su cabeza una visera también de color negro con adornos dorados con un penacho de tres plumas de urraca en su lado izquierdo. Calzaba unas botas de mediacaña de cuero negro adornadas con ribetes de metal dorado en las que ajustaba unas bonitas espuelas también doradas.

 Jaime encabezaba el cortejo de Cristimil hacia la Piñata acompañado en su subida por unos quince militares a pie y otros doce montados. Unos veinte músicos amenizaban con sus pasacalles la subida, entre ellos Manolo da Lama, que por la tarde en A Goleta haría las delicias de los festeros encarnando, convenientemente disfrazado, el personaje Entroido. Un grupo de unos treinta festeros, disfrazados de diferentes oficios artesanos y el grupo de las mozas que formaban el coro, que por la tarde actuaría en A Goleta. Les seguían también un buen grupo de chiquillos y mayores que estaban dispuestos a disfrutar en La Piñata.


Trajes militares de la sastrería Agero abundaban en las comitivas

En Gresande Pepe de Gamalliño saludaba a los que iban llegando y departía con sus vecinos. Estaba contento por el bonito día que estaban disfrutando. Iba muy elegante el general de los de Gresande. Excepto en el calzado repetía el vestuario del año anterior. Una camisa de hilo blanco asomaba por la parte más alta de su guerrera de paño azul oscura con bordes dorados. Unos botones de piel marrón cubrían unos ojales hechos con hilos dorados. Entre las condecoraciones que colgaban del pecho de su guerrera destacaba una pequeña y delgada piedra en la que se había cincelado una P y una G cruzada (su marca de cantero) ensamblada en un cuadrado metálico y que colgaba con una cinta roja, amarilla y morada (los tres colores de su bandera republicana). Un pantalón del mismo tejido que la guerrera con la raya muy bien marcada cubría la parte más alta de la bota de piel marrón que hacía pocos días le había entregado su primo el zapatero de Insua.

Cuando en Gresande se oyeron las bombas lanzadas desde el campo de Mato la comitiva del general de Gresande ya estaba formada. Pepe de Gamalliño iba bien acompañado. Unos veinticinco militares a caballo y unos pocos más a pie, entre los que destacaban los anteriores generales de Gresande Gaspar de Vales y Manuel do Souto. Gaspar vestido con el uniforme de los Cazadores de Infantería de Melilla y montado en su yegua castaña clara con las cuatro pezuñas brlancas y Manuel montando su espigado caballo castaño oscuro de crin casi negra. Los músicos uniformados interpretaban pasodobles camino de A Goleta. Dieciseis paisanos disfrazados de los diferentes oficios entre los que destacaba Manuel de Pampín y su jamón colgado del hombro, (un tronco de abedul que había partido por la mitad para vaciarlo de peso y que unidas, una vez vaciadas, las dos piezas y labrado exteriormente, imitando la imagen de un enorme jamón de treinta kilos, que bien pintado parecía un jamón real bien curado). Un buen grupo de mozas que llevaban algo preparado para cantar iban detrás. Varias señoras con sus chiquillos también se habían unido a la comitiva.

La una y media de la tarde. La comitiva de Cristimil hace su entrada en A Goleta, entre aplausos de la multitud que los esperaba.  A la entrada del Campo la banda de A Penela toma el relevo a los músicos que acompañaban a la comitiva y al ritmo de pasodoble “En Er Mundo”, que estrenan en su repertorio, la acompañan hasta el centro de A Goleta. Los músicos que acompañaban a los de Cristimil se acercan al lugar por donde van a entrar los de Gresande que van a ser acompañados por la banda completa.

No ha pasado ni un cuarto de hora y ya asoman los de Gresande. Los cuarenta y cinco músicos de la banda de Gresande-Sanxurdo están ya en formación detrás de la comitiva del general. Entre aplausos y acompañados por los compases de “El Gato Montés”, entra toda la comitiva hasta el centro de A Goleta, donde espera la comitiva de Cristimil.

Los robles que rodean el campo de A Goleta, desnudos de hojas en esa época del año, estaban ocupados por gran número de mozos entre los que se divisaba también alguna moza que se había atrevido a subir con los mozos para no perderse ripio de la función que iban a representar los generales.

Al acercarse los de Gresande sale al paso el centinela de Cristimil diciendo:

¡Alto! ¿Quién va?

Adelantándose un correo del grupo de Gresande responde:

Somos de la mascarada de Santiago de Gresande. ¿Tú quién eres?

El centinela contesta:

Yo soy el centinela que está guardando el paso. ¿Qué quereis?

El correo responde:

Queremos retar a tu general a un limpio combate para echaros de aquí. Dile que salga a medirse con mi general.

En ese momento los generales adelantan sus cabalgaduras y se colocan uno frente al otro.
Inicia el diálogo, Jaime, el general de Cristimil:

Dile a tu general, que se confiese primero,

Si va luchar en esta plaza, con un valiente guerrero.

Pepe, el de Gresande, responde:



Yo soy nieto de Gamallo, cantero de profesión

Soy el General de Gresande, nombrado para esta ocasión.

Jaime:

Representando a mi pueblo, y a toda esta región,

Protegeré esta frontera, no entrará tu batallón.

José:

Si te crees tan valiente, elige campo de guerra,

Donde rodará tu cabeza, como un balón en la tierra.

Jaime:

Defendiendo a esta tierra, hago honra a mi legado,

Anda y vete, general, me quedo con tu caballo.

José:

Desde la punta de mis pies, hasta justo mi cabeza,

Soy el general más valiente, de todas las tierras de Deza.

Jaime:

No levantes tanto la espada, que estás más tieso que Pavía,

Ya sé que tengo delante, un general canela fina.

José:

Conquisté muchísimas tierras, con los de mi escuadrón,

Por algo comenta la gente, que tengo el mejor batallón.

Jaime:

Hablas correctamente, y usas bonito acento,

Parece que te enseñaron, las monjitas del Convento.

José:

Mirad a este especímen, que me impide pasar.

Todo el día lloricando, por no poderme igualar.

Siguieron los dos generales versallando, entre aplausos de los festeros, sobre los temas de actualidad que habían sucedido en diferentes lugares de las parroquias y en el concello. Los versos que cerraron la actuación de los generales, que terminaron dándose un abrazo, fueron estos:

Jaime:

El concello este año, ha dado mucho que hablar

Eran muchos dirigentes, pocos de ellos a trabajar.

José:

A mí todo lo material, muy poco me interesa

Prefiero un buen Carnaval, que él a mí no me pesa.

Jaime:

Chocaremos nuestros aceros, juntaremos nuestras banderas,

Seremos leales amigos, en estos momentos de Guerras.

José:

Adiós Campo de la Goleta, adiós campo de la Piñata

Carnavalada como esta, no la hay en toda España

Una vez terminada la actuación de los Generales comienza el baile. Las dos bandas se turnan. La de Gresande-Sanxurdo es la que recibe más aplausos. Los pasodobles suenan en A Goleta. Gaspar de Vales, que ha traído su Gaita se une a la banda interpretando algunas Muñeiras.
Los que van disfrazados de los diferentes oficios pasean por el campo mostrando sus inventivas. Este año triunfa sin duda el traje de jamonero de Manuel de Pampín  que daba a probar, a las mozas que a él le gustaban, virutillas que iba rascando de su bonita y decorada pieza de porco celta que él babía labrado en abedul.
Los coros tanto el de Gresande como el de Cristimil, durante los descansos de las Bandas, interpretan en gallego, algunas canciones con letras que traían preparadas y que son muy aplaudidas, de las que transcribo dos ejemplos:



Dentes da miña grade,
Queixares da miña besta,
Nunca batalla ganaches,
Nin vas a gañar esta.

As mociñas de Gresande,
Todas xuntas nunha eira,
Unas cantan, outras bailan,
E outras andan a xaneira


A media tarde Carrón, o da imprenta de Lalín, disfrazado con un hábito que parecía franciscano, se sube encima del carro del taberneiro de Prado, que está situado en la parte central del campo, en el lateral de Cristimil, con su inimitable voz pronuncia un acalorado discurso contando todas las buenaventuras que acompañan a San Carnaval, que no voy a reproducir aquí, pero que fueron muy aplaudidas.

El General Pavía, con su caballo entrando en el Congreso prototipo del golpe de estado que derrocó la primera república, que solía aparecer en alguno de los versos entre los generales

Poco después entra en A Goleta, por el camino de Mato, una carreta castellana, tirada por una mula. En lo alto de la carreta Manolo da Lama, disfrazado de “Entroido”, adornados sus hombros con una buena ristra de chorizos. Es detenido por algunos festeros y llevado, para ser custodiado, ante la Guerdia Civil. Se forma un jurado popular que condena a Manolo a ser enterrado vivo entre los chorizos y con una gran losa encima. Cuando termina el juicio cuatro alguaciles le recogen para cumplir con el veredicto pero en un pequeño despiste Manolo se zafa, sube a la carreta y a buena velocidad desaparece.

 Con el estruendoso aplauso que el público le dedica al “Juicio del Entroido” termina mi crónica aunque la fiesta va a continuar hasta bien entrada la madrugada. La luna casi llena brillaba en un cielo limpio acompañando a los festeros cansados pero alegres a sus casas. Las bombas que marcarán el final de la fiesta se oyen cuando la noche se acerca a las dos de la mañana del lunes 4 de agosto.

P/D.
Nadie imaginaba en aquellos momentos que “A Piñata” de Gresande y Cristimil del 3 de Marzo de 1936 fuese la última. Más de 80 años han pasado ya. En la próxima entrega abordaré una visión histórica de la Piñata y nominaré a las personas que han aportado cosas a este tema.

Eladio Rodríguez

miércoles, 28 de junio de 2017

Banda de música de Gresande Sanxurdo

Banda de Gresande – Sanxurdo

Corrían los años 70 del siglo XIX. 11 de febrero de 1873. El reinado, en España, de Amadeo de Saboya ha terminado. La Guerra de Cuba, el estallido de la Tercera Guerra Carlista, la oposición de los monárquicos alfonsinos que aspiraban a la restauración borbónica, las diferentes insurrecciones republicanas y la división entre los partidarios a Amadeo de Saboya, a la muerte de General Prim, su principal valedor, hacen que dimita y se vaya. Ese mismo día 11 de febrero de 1873 se proclama la Primera República Española, presidida, los últimos cuatro meses, por el considerado el más elocuente orador político de España, Don Emilio Castelar y Ripoll.

El 3 de enero de 1874, un año después, el general Pavía entra con sus tropas en el Congreso de los Diputados, disuelve el Congreso y termina con la República federal y cantonal, que da paso a la república unitaria presidida por el General Serrano. El 29 de diciembre de 1874 el general Martínez Campos se pronunció desde Sagunto contra la república encabezando a un grupo de militares de alta graduación. Dos días después se restaura, con Alfonso XII la monarquía en España.

En Galicia, en las comarcas de la cuenca del río Deza-Ulla ha nacido una fiesta, (¿recuerdo quizás de las guerras carlistas que habían asolado al país?, o ¿recuerdo quizás del abrazo en Vergara, que de poco sirvió, entre Espartero y Maroto?). Una fiesta curiosa “Alto de los Generales”, que con diferentes parafernalias, se celebraba por Carnavales.

En el Campo de La Goleta, los vecinos de Gresande y Cristimil se reunían y enfrentaban verbalmente cada primer domingo de Cuaresma para celebrar “A Piñata”, un alto de los generales muy especial en el que, los dos bandos, los de Gresande y los de Cristimil, encabezados, cada bando, por uno de sus vecinos que representaba el papel de General. Pronto empezaron a acudir vecinos de las parroquias limítrofes a ver y a participar en la representación teatral y a bailar y divertirse hasta bien entrada la noche. Gaiteiros o grupos de músicos eran contratados para tal evento.

A La Piñata de 1878 acudió un pequeño grupo musical en el que estaban junto al Tío Manuel de Insua, entre otros, José da Costa de Mato, el abuelo de Farruquiño y el Estanqueiro de Gresande. Todos tocaban de oído excepto José da Costa que, en la mili, había aprendido algo de solfeo. Para participar en La Piñata acordaron organizarse como banda, ensayando en principio en Mato, en la casa de José da Costa.

El domingo, 2 de marzo de 1879, los músicos de Gresande salían del Campo da Festa de Gresande acompañando en la bajada a la Goleta al bando de Gresande y los músicos de Cristimil subían a la Goleta, desde el campo da festa de Mato, acompañando a los de Cristimil. En La Goleta se reúnen los dos bandos y los músicos que les acompañaban inician la fiesta con un corto concierto como Banda de Sanxurdo.

Aparecen noticias de la banda de Sanxurdo o de Gresande, que con ambas denominaciones se conocía, hasta el año 1905. A partir de ese año solo hay referencias de que los músicos de Gresande y los de Cristimil acompañaban a los suyos hasta A Goleta, pero como tal banda no tenía actuaciones. Sigue funcionando una academia de música en Mato en casa da Tosca, la mujer de José da Costa y otra en Gresande en casa do Estanqueiro.

Entrando en los años 20, y alrededor de los hijos de José da Costa, se reorganiza otra vez la Banda. Se consolida como una muy buena agrupación musical en competencia con las de la comarca. Aparte de las actuaciones en A Piñata y en las fiestas de Gresande, Cristimil, Barcia o Anseán, a donde pertenecían la mayoría de los músicos que la formaban, actuaban en otras principales fiestas de la comarca como Soutolongo, Vilatuxe, Botos, Donsión, Prado, Bendoiro, Noceda, Oleiros, Cortegada, Laro etc.  y en algunas importantes lejos de Gresande. Aparecen amenizando con asiduidad las fiestas de San Roque de Villagarcía, las de Forcarey, las de Acibeiro, las de Millerada, las de Silleda, las de Siador, las de Escuadro etc.

Cuenta Enrique Alvarellos en su libro Bandas de Música de Galicia que “no había fiesta de la Pascua en Sotolongo que no estuvieran presentes la banda de Sanxurdo y la de la Xesta. Que en los años 40, cuando él era niño, bajaban desfilando una tras otra, por la carretera, comenzando el pasacalles junto a la casa de Miranda, carretera abajo, hasta la iglesia”. Sigue comentando Alvarellos “los niños lo dejábamos todo ante la presencia de los músicos. La de Sanxurdo dejó para siempre grabado en nuestra mente el recuerdo de un flamante bombo de color azul fuerte. La de a Xesta utilizaba uno rojo”.

En la última época, a partir de 1919, grandes músicos dirigiron la Banda de Gresande-Sanxurdo. Después de Ramón da Costa (trompeta) hijo de José da Costa estuvieron Evaristo de Cea (saxo alto), Pedro de Badajoz (genial compositor), José Antonio de Silleda (requinto) y antes de deshacerse en 1943 Marrón de Carballiño.

Yo recuerdo a inicios de los 50 a algún grupo de músicos, en la fiesta del Santiago o San Ramón, que habían pertenecido a la banda de Gresande y que tocaban ya en otras bandas de música de la comarca.

Me ha contado alguna vez mi madre que en aquella época había muchísimos músicos “onde hay un mozo hay un músico” aunque no todos participaban en los conciertos de la banda.

Con mis amigos José de Materio, Celsa de Vidal, Isidoro Taboada Viz y mi madre, Obdulia, hemos ido recontando los músicos que tocaban en la última época en la banda. Seguro que nos faltan algunos que podéis añadir en los comentarios.

Banda de Gresande en A Goleta 1932

Raúl de López de Soutullo tocaba la Flauta y el Saxo Tenor.
Ramón da Costa de Mato tocaba la Trompeta
Antonio da Costa de Mato tocaba el Fliscorno
Manuel de Bouzas padre de los de Tallón de Insua tocaba el Fliscorno y los Platillos.
Pepe de Bouzas, antes de casar para Noceda, tocaba los Platillos.
Germán da Fonte de Gresande tocaba la Caja.
Julio de Viz de Cristimil tocaba el Clarinete y la Caja.
Rosendo de Noceda tocaba la Caja.
Ernesto da Lama tocaba la Caja.
Manolo da Lama tocaba el Bombo.
Manuel de Anseán tocaba el Clarinete, luego fundador y primer director de la banda de Vilatuxe.
Ramón de Anseán tocaba el Saxo Alto.
Adolfo Blanco da casa da Cima de Cristimil tocaba el Clarinete.
Julio Toimil de Trigueiro de Porreiros tocaba el Clarinete.
Alvaro de Vilela tocaba la Trompeta
Salvador de Vilela tocaba el Saxo Alto y la Flauta.
Alfonso Castro de la casa de Claudio de Sanxurdo tocaba el Requinto.
José Pereiro de Gresande tocaba el Requinto.
Jesús Rodríguez Glez. Gañador do Souto, tocaba el Trombón.
Jesús Surribas de Porreiros tocaba la trompeta.
Eliseo Surribas de Porreiros tocaba el Bajo y el Bombo
José de Vicentiño de Gresande tocaba el Bombardino y el Bajo.
Julio Medela de Vales tocaba el Bombardino
Servando do Tupino de Gresande tocaba el Bombardino
Victor Dobarro de Porreiros tocaba el Trombón
Mariano de Porreiros tocaba el Trombón
Manuel de Farruquiño de Oleiros tocaba el Bombardino
Antonio de Farruquiño de Oleiros tocaba el Trombón
Antonio Souto de Souto Dabaixo tocaba el Clarinete
Avelino do Cuñarro de Sanxurdo tocaba el Saxo Soprano
Julio Taboada de Outeiro de Barcia tocaba el Clarinete
Jesús de García de Outeiro de Barcia tocaba el Fliscorno
Jesús Blanco de Insua tocaba la Trompeta
Mariano Blanco de Insua tocaba el Trombón
Carmelo de Soutullo tocaba el Saxo Alto hasta que casado con Inés de Bouzas emigró a Argentina donde siguió con su carrera musical.
Hermida de Rivela de Barcia tocaba el Saxo Tenor.

sábado, 31 de diciembre de 2016

ANEXO. Luchadores por la Libertad

Sociedade 
de 
Agricultores 
de 
Gresande

Es obligado mi agradecimiento a todos los que me han ayudado a contar esta historia, a Manuel Igrexas Rodríguez por la utilización de sus investigaciones; a mi madre Obdulia Souto y a mi amigo José de Materio por haberme contado sus recuerdos; a Daniel González Alén, Antonio de Vidal y Rakel González por su colaboración.

Agradecimientos también a los que emigrados a Argentina, Uruguay o Cuba colaboraron con los de aquí.

Pero mi homenaje debo de rendírselo especialmente a los protagonistas de esta historia que lucharon por culturizar a mis vecinos y para liberarles de los foros, de la explotación y de los caciques.

Luchadores por la libertad

Ramón González Vigide nacido en Quintá (Cristimil) en 1854. A finales del siglo XIX regresa dejando en Argentina a su hijo José y trayendo con él a su hija Elvira. Vive algún año en Mato (Cristimil), donde da escuela a adultos analfabetos mientras construye su casa en Gresande, donde instalará su comercio-taberna “La Honradez”.
Influnciado por las corrientes socialistas liberadoras, en boga en aquellos tiempos en Argentina, intenta convencer a sus vecinos de la necesidad de la educación y de la asociación de los labradores para poder conseguir que sus reivindicaciones fueran escuchadas.
Mi madre me cuenta que nunca olvidará lo que le decía el Sr. Ramón de Vixide cuando volvían de la escuela por los años 20-25 “estudiade moito que o que aprendades sempre vos parecerá pouco”.
Me cuenta mi madre que Elvira la hija de Ramón y la hija de la maestra Dña. Acacia, que estuvo de maestra en Gresande desde 1899 hasta 1925, le ayudaban a dar escuela y que ambas deben haber hecho magisterio ya que ambas se iban a examinar, de vez en cuando, a Pontevedra.
El Sr. Pepe, O Pilarato, que había regresado de Cuba con su hija, Milagros, se casó con Elvira. Era un buen herrero y montó su forja en un cubierto en la era. A partir del 45 la taberna La Honradez se convirtió en la taberna de Milagros que se había casado con Andrés de Materio. 

Lápida donde está enterrado Ramón González Vigide en el cementerio de Gresande

A propósito del fundador de La Sociedad de Gresande escribe Núñez Seijas en su libro Patrias Ausentes: 
“Las cartas cruzadas entre Ramón González Vigide, delegado local de la asociación izquierdista y republicana Unión del Partido de Lalín en Buenos Aires en la villa pontevedresa de Lalín y el sastre socialista, que también ejerció de líder de aquella asociación en Argentina Jesús Blanco proporcionan un precioso ejemplo de lo idealistas que eran los militantes de base de sus causas, movidos por un anhelo de emancipación social y cultural, con profundas convicciones anticlericales.
Lo que se expresaba igualmente en su convicción, que alcanzaba tonos misionales, en que las nieblas de la ignorancia del lugar nativo serían despejadas gracias a la educación de sus coterráneos, ahora guiados por la nueva luz que venía de América. La autopercepción de los emigrantes comprometidos, que se veían a sí mismos como vanguardia del progreso y de la redención, reflejaba lo que era la íntima fé de muchos emigrantes del primer tercio del siglo XX.”

Daniel González Vigide nacido también en Quintá (Cristimil) a mediados del siglo XIX, casado con una vecina de Cristimil se quedó en la casa paterna de Quintá. Con su hermano Ramón fue fundador de la Sociedad de Agricultores de Gresande. Tres de sus hijos aparecen relacionados con la Sociedad de Gresande:
Victorino González Peña, emigrado a Argentina, uno de las dirigentes de Unión del Partido de Lalín en Buenos Aires, a la qué, homenajeando a Victorino el siete de octubre de1.928, se le rinde un homenaje en el campo de La Goleta.
Jesús González Peña, Perito, activo colaborador de la sociedad de Gresande hasta que Candido Soto y Ramón Fernández Villar la convirtieron en la plataforma para su carrera política. De hecho, e 1924, Jesús González Peña, Francisco Cacheda y Jesús Iglesias Surribas, acompañaban a Jesús Filloi presentando una candidatura alternativa para dirigir la sociedad. Luego casado para Filgueira lo hizo con la sociedad de allí. Era el padre de Daniel González González “O Tío Xanete” y abuelo de nuestros amigos Daniel y Jesús Ganzález Alén
Jaime González Peña, que después de colaborar con el Comité Republicano de Cristimil-Gresande, estuvo escondido, durante la Guerra civil por Bustelos de Vilatuxe, dando escuela y que luego emigró a Argentina.

Antonio Vidal Otero, Vidal de Gresande es otro de los fundadores de la Sociedad de Gresande. Estaba casado con Elisa Ramos de Alfonsin (Barcia). Yo lo conocí ya muy mayor. Falleció por los años cincuenta. Murió sin descendencia. Le cuidaron los hijos de su sobrina, Elena, Celsa y Pedro.

Ramón Gamallo García, Ramón de Xacobe de Gresande, es otro de los fundadores de la sociedad. Casado con Carmen González de la casa do Gaiteiro de Quintá (Cristimil), aparece en los cargos directivos hasta los últimos años de la sociedad. Ramón y Carmen tuvieron dos hijos José y Ramón. Ramón es mi tío desde que se casó con mi tía Inés con la que tuvo tres hijos. La mayor Carmen, maestra recién jubilada vive en Lalín, José Ramón que reside en Gresande y Camilo que reside en Quintá. A Ramón Gamallo también le he conocido, he pasado muchos ratos con él escuchando sus historias en el prado de Moas. Falleció por los años sesenta.

José Peña Surribas, de Mato (Cristimil), cuñado de Daniel Glez. Vigide.
Manuel Vigide Fondovilla, de Soutullo (Anseán)

Ramón Fernández Villar de Vilatuxe

Jesús Iglesias Surribas, de Soutullo (Anseán), a los 14 años emigra con su hermana a Cuba. Con veinte años, este ayudante de imprenta, se asocia a Hijos del Partido de Lalín, del que en 1915 aparece como vicesecretario, siendo presidente su amigo Máximo López Carral. Antes de regresar a España en 1921 aparece en diversos cargos de responsabilidad de la sociedad y es uno de los fundadores del “Club Lalín” de La Habana. A mediados de 1922 con su amigo de Cuba Máximo López Carral de Moneixas publican, en Lalín, el periódico quincenal Verdad y Justicia que muy pronto se implica con el movimiento agrarista. A finales de 1924 participa con Cacheda, González Peña e Filloi en la candidatura para dirigir la Sociedad de Gresande que Cándido Soto y Ramón Fdez. Villar están utilizando para sus aspiraciones políticas. Denunciado y perseguido por no haber hecho el servicio militar tiene que volver a Cuba. Regresa a España en el 33 con un nuevo proyecto periodístico, Razón, que apoyaba las ideas del Alcalde Ferreiro. Se afilió al Partido Galleguista pero ya a mediados de 1934 regresó otra vez a Cuba donde falleció 44 años después. 

Francisco Cacheda, de Quintá (Cristimil), aparece en la Sociedad de Gresande, después de su regreso de Argentina, formando equipo en 1924, con Filloi, González Peña e Iglesias Surribas para desbancar de la dirección de la Sociedad a Cándido Soto y a Ramón Fdez. Villar. Regresa a Argentina ese año y vuelve ya en el año 1.928. Es uno de los promotores del Comité Republicano de Cristimil y es elegido concejal en el 1.931 en el primer equipo del alcalde Manuel Ferreiro.

Francisco Blanco Barreira, de Cristimil de la casa da Cima, fue el presidente de Comité Republicano de Gresande-Cristimil desde 1.933, año de su fusión. Me contó algunas veces Antonio da Chousa de Ramil que “cando os do comité viñan recollendo armas e mozos pra ir a Pontevedra a defender a legalidade, él, con catorce anos pero ben espigado e alto, que estaba subido nunha cirdeira collendo cireixas, dixeronlle que se baixara para ir con eles. Francisco da Cima, que viña o mando deles, dixo: deixade o rapaz, o que necesitamos son homes non rapaces”.


Tendríamos también que citar a Adolfo Blanco Barreira, Tomás Peiteado Mariñas, José González García, Ramiro González Santomé, Antonio Santomé Granja, Eligio Quintá Ramos, José Bouzas Golmar etc. En la entrega anterior preparada por Manuel Igrexas podeis encontrar una pequeña reseña de cada uno de ellos.


Taberna La Honradez

Taberna La Honradez. Ramón González Vigide abreu unha taberna na sua casa, en Gresande, recentemente construida. Ramón, creente sin dubida na palabra e nos seus significados bautizouna como “La Honradez”. Unha taborela de unhos 25 cm. de ancho e un metro de largo era o rótulo que ainda colgaba encime da porta da taberna, polos anos 60. A casa de Ramón era a primeira casa que te atopabas cando entrabas en Gresande polo Camiño Real ou dende o 54 pola estrada de Vilatuxe a Prado.
È unha casa construida con pedra de pizarra da zona, traballada a punteiro, con interesantes remarques e dinteles de cantería labrada a cincel en portas, ventás e antepeitos. Vese ben nas ventás do lado esquerdo da foto. A cuberta a catro augas de tella do país. Constaba a casa de planta baixa e piso. Na casa primitiva a parte que daba ao Camiño Real tiña duas ventás laterales e unha porta no medio por onde se entraba a taberna. No piso tres ventás na línea das tres aberturas dabaixo. No baixo a taberna ocupaba todo lado que da ao camiño. Por detrás, onde estaba a eira, outra porta daba entrada a cociña e ao almacén e unha escaleira exterior daba acceso ao piso alto.
O ventanal do centro do piso, a doble ventá do baixo que se ve a dereita e a chimenea exterior son reformas posteriores e a parte da dereita, que está seguido da tubería do desagüe da chuvia, ê de construcción posterior. As reformas foron feitas unhas por Elvira e o Sr. Pepe (O Pilarato) anos 40, e as outras por Andrés de Materio e Milagros anos 50-60.

Local da Sociedade. Nun principio pras reunions usaron ou a taberna de Ramón ou o local onde facía os ensayos a Banda de Gresande, na casa do Estanqueiro que daba ao curro da escola. Logo, según contaba alguna vez meu pai, o seu tío Eladio, cura de Gresande desde 1902, consigueu do Obispado de Lugo a autorización pra que se puidera construir o local nun trozo da finca do iglesario que estaba enfrente a taberna, ao outro lado do Camiño Real. En 1.912 consta que estaba construido. Era unha construcción a duas augas de pedra de pizarra as paredes sur, oeste e norte e aberta poro nacente onde un tabique de tablons separaba o local dun cuberto, polo que se entraba e que podía servir tamén de almacén. Eu conocín ese local como A Tahona e logo xa polos 60 José María da Fornería puxo alí taberna. Nos anos 70 D. David vendeu a finca pra arreglar as irexas de Gresande e Cristimil.

Estas entregas quero que sexan un pequeno homenaxe aos que fai xa cento dez anos loitaron polos dereitos dos que agora siguen residindo nese bonito recanto, sito na Galiza central entre o Deza e o Orneiro, nas terras de Deza.